‘Ice Age: Las desventuras de Scrat’ es una miniserie de cortos con la que se despide la ardilla prehistórica que llevaba dos décadas haciéndonos reír.

A veces, que se haga justicia trae consecuencias muy lamentables; y que la artista Ivy Silberstein haya recuperado los derechos sobre la ardilla dientes de sable que persigue sus ansiadas bellotas en la saga iniciada con La edad de hielo (2002), triunfo de la animación, nos la ha arrebatado para siempre. Y sus últimas andanzas están en los seis cortos de Ice Age: Las desventuras de Scrat (2022).

Dicha miniserie constituye el proyecto final de Blue Sky Studios, del que The Walt Disney Company era propietaria después de haber adquirido 20th Century Fox en marzo de 2019, pues le pertenecía a la ahora filial de la corporación de Mickey Mouse; y ha decidido echarle el cierre este mes de abril. Y, como fruto de esta y la otra noticia, tenemos la desangelada Ice Age: Las aventuras de Buck (2022).

Este sexto largometraje de la franquicia, que ha sido realizado por el novato John C. Donkin para The Walt Disney Studios según el guion de Jim Hecht, William Schifrin y Ray DeLaurentis, carece del ingenio cafre y de cualquier otro tipo que nos enamora en sus mejores entregas; y hasta parece uno de los subproductos segundones de la compañía. Pura y triste morralla; y sin la inolvidable Scrat ya.

La herencia presente en ‘Ice Age: Las desventuras de Scrat’

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Blue Sky Studios | Disney+

Que el estreno de Las desventuras de Scrat, con Donnie Long al frente, se haya programado tan cerca del de Las aventuras de Buck nos facilita una comprensión más temprana del desastre, e incide en la idea de que las adversidades tan divertidas del pequeño animal prehistórico, las secuencias de los filmes y los cortometrajes que protagoniza, son lo más destacado de Ice Age sin lugar a dudas.

No porque el nuevo sexteto se encuentre entre lo que brilla de veras en la saga, sino debido a que la propia Scrat es la aportación que más agradecemos, con ese humor físico, esencialmente visual y mudo, heredado de Buster Keaton, Charles Chaplin y de los clásicos cortos sobre el pato Donald, los Looney Toons y compañía; pero en su vertiente frustrante para los personajes protagónicos.

Y es que, por lo visto, nos hace mucha gracia presenciar sus intentos infructuosos de conseguir algo; y la manera en que se fastidian una y otra vez. Por esa razón, siempre que se asoma la ardilla en La edad de hielo y Ice Age 2: El deshielo (2006), los dos capítulos más satisfactorios, de Chris Wedge y Carlos Saldanha, e incluso en los otros tres, el nivel cinematográfico sube varios enteros.

Aunque Ice Age 3: El origen de los dinosaurios (2009), Ice Age 4: La formación de los continentes (2012) y Ice Age: El gran cataclismo (2016) resulten claramente inferiores a sus antecesoras. Tanto como los episodios de Las desventuras de Scrat ante ciertos cortometrajes previos; a saber, los hilarantes Bellotas (2002), No Time for Nuts (2006) sobre todo y Scrat-tástrofe cósmica (2015).

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